Historia del Consejo de la Judicatura




Por reforma constitucional publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1994, se han creado en México, los Consejos de la Judicatura, uno en el ámbito federal y otro a escala local del Distrito Federal. El texto constitucional dispone que estos cuerpos colegiados de reciente creación, van a tener tres funciones básicas en relación con la administración de justicia, que son las de administración vigilancia y disciplina.

Es evidente que en México hemos adoptado tardíamente este tipo de organismos que cuentan con la aceptación casi universal. En Europa las experiencias contemporáneas se remontan a después de la Segunda Guerra Mundial. Los ejemplos de Francia, Italia, Portugal y España, en el viejo continente, fueron reiterados después en Iberoamérica, entre otros por países como Colombia, Paraguay, Perú y el caso bastante reciente de Argentina. Se ha afirmado, con toda razón que estos organismos son instituciones de nuestros tiempos, y asombra ver como personas desconocedoras de estos antecedentes las objetan y las impugnan haciendo gala de su ignorancia y de su falta de sensibilidad. Debe subrayarse que al igual que como sucedió en Argentina, también en México estos organismos surgieron primero en la provincia que al nivel de la capital o de la Federación (Coahuila y Sinaloa).

La creación de los Consejos de la Judicatura por el texto constitucional, es paralela a la postulación por el propio texto constitucional -finalmente- de la carrera judicial, que debe orientarse bajo los principios de excelencia, objetividad, imparcialidad, profesionalismo e independencia. Por ello, debe insistirse en el trinomio que amarra la posibilidad de un sistema integral de mejoramientos de la administración de justicia: Consejo de la Judicatura, Carrera Judicial, Escuela Judicial.

* El marco constitucional delinea para los consejos, tanto federal como local del Distrito Federal, las siguientes características:
* Son órganos integrados por siete miembros, uno de los cuales es el presidente del órgano jurisdiccional y a la vez del consejo respectivo;
* Son órganos integrados por siete miembros, uno de los cuales es el presidente del órgano jurisdiccional y a la vez del consejo respectivo;
* De los restantes seis, tres provienen de las propias judicaturas, insaculados entre magistrados y jueces y, de los otros, tres, dos provienen de órganos legislativos y el restante, de los órganos del poder ejecutivo, ensayándose así una composición mixta de los organismos, con designaciones que provienen de los tres poderes;
* Se les dan facultades de designación de magistrados -al federal- y de jueces a ambos;
* Se señalan lapsos de duración de los cargos de manera escalonada y sin posibilidad de elegibilidad para un segundo periodo;
* Se postula el principio de que los consejeros ejercerán su encargo con plenitud de autonomía e independencia;
* Se les otorgan atribuciones para emitir acuerdos generales;
* Se señalan impedimentos y sanciones para los consejeros;
* Se les otorga la facultad de elaboración y envío de los presupuestos de egresos, y
* Se les otorga a sus miembros protección constitucional respecto al ejercicio de acciones penales en su contra.

Existen diversidades sutiles de normatividad entre el Consejo Federal y el Consejo del Distrito Federal que dependen de una serie de circunstancias relacionadas con la distinta naturaleza de sus funciones y la jerarquía de ambas entidades y factores tradicionales o de equilibrio político. Es temprano todavía para hacer juicios sobre la eficacia y utilidad de estos organismos en nuestro sistema jurídico. Habrá que esperar a evaluar su actuación concreta y sus resultados prácticos, en la realidad. Por lo demás, la forma violenta y repentina en que la reforma judicial impactó la vieja estructura de la Suprema Corte de Justicia, en diciembre de 1944, independientemente de lo lamentable que resultó respecto a ex ministros que fueron prácticamente cesados o despedidos, no obstante su limpia trayectoria y prestigio jurídico, no nos impide reiterar la vieja crítica que ya hace más de treinta años compartimos con ilustres profesores universitarios, en el sentido de que los ministros de la vieja Corte, nunca fueron capaces de crear un sistema institucional de selección de jueces y magistrados y prefirieron siempre conservar sus cuotas y sus cotos de poder, designando por turno y con la mayor subjetividad a jueces y magistrados. Por ello, uno de los puntos más importantes de la creación de los consejos, es que se desvincule a ministros y magistrados del poder de designación de jueces y magistrados, desplazando esto a los consejos, los que para realizar tales designaciones deberán sujetarse a los principios de la carrera judicial a través de rigurosas selecciones basadas en exámenes o concursos de oposición.

Las bases constitucionales de organización, atribuciones y funcionamiento de los consejos, deben necesaria y naturalmente desarrollarse y detallarse por las leyes orgánicas respectivas. En el ámbito federal, ha sido promulgada y publicada el Diario Oficial el 26 de mayo de 1995, una nueva Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, la que en su Título Sexto, Capítulo I, norma la integración y el funcionamiento, las comisiones, las atribuciones del Consejo de la Judicatura Federal, de su presidente y de su secretariado ejecutivo.

En el ámbito local del Distrito Federal, de manera injustificada e inexplicable, no ha sido reformada hasta diciembre de 1995, la Ley Orgánica de los Tribunales del Fuero Común para el Distrito Federal, la que al modificarse deberá desarrollar los principios constitucionales, respecto al Consejo de la Judicatura del Distrito Federal, el que ha venido funcionando precaria y endeblemente, con base en la pura reforma constitucional que le dio vida, pero sin contar con el marco legislativo secundario que detalle y precise sus atribuciones y funcionamiento.

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